El siglo XX transformó radicalmente el panorama de la minería argentina. El foco se desplazó de los metales preciosos a los minerales estratégicos, demandados por las guerras mundiales y el proceso de industrialización del país. Ante la insuficiencia de la iniciativa privada para emprender proyectos de gran envergadura, el Estado asumió un rol central como explorador, productor y promotor de la actividad.
💣 Las Guerras Mundiales y la Demanda Estratégica
Los conflictos bélicos globales generaron una enorme demanda de minerales esenciales para la industria de guerra. Esto impulsó la explotación de sustancias hasta entonces poco valoradas. El caso más notable fue el del wolframio (tungsteno), un metal clave para la fabricación de aceros especiales. Argentina se convirtió en el 7º productor mundial, con explotaciones concentradas en las sierras de Córdoba y San Luis. Esta “fiebre del wolframio” movilizó a miles de obreros y pequeños mineros, aunque de forma desordenada y artesanal.
💪🏽 El Estado como Actor Minero
Para asegurar el abastecimiento de materias primas para la industria y la defensa nacional, el Estado creó una serie de instituciones que se convirtieron en los principales actores mineros del siglo.
- Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF): Creada en 1922, aunque enfocada en los hidrocarburos, sentó el precedente de la empresa estatal dedicada a la explotación de recursos del subsuelo.
- Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM): Fundada en 1941, fue una pieza clave en el desarrollo minero. Llevó a cabo exploraciones y explotaciones de minerales considerados esenciales, como hierro, cobre (en Capillitas, Catamarca) y azufre en el Establecimiento Azufrero Salta (La Casualidad), un enclave industrial en plena Puna.
- Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): Establecida en 1950, asumió el monopolio de los minerales nucleares y se convirtió en la principal exploradora y productora de uranio del país. Desarrolló importantes distritos mineros, como Sierra Pintada en Mendoza y Don Otto en Salta, para abastecer el Plan Nuclear Argentino.
🟠 El Descubrimiento de los Gigantes: Los Pórfidos de Cobre
Durante este período, la exploración geológica —en gran parte impulsada por el Estado y sus empresas— reveló un potencial minero de una escala completamente nueva: los grandes yacimientos de cobre de tipo diseminado o “pórfidos cupríferos”. Dos hallazgos fueron fundamentales:
- El Pachón (San Juan): Descubierto en 1964 por la Compañía Minera Aguilar.
- Bajo de la Alumbrera (Catamarca): Gestionado por la empresa estatal YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio), creada en 1958 con participación del Estado Nacional, la provincia de Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán.

Estos descubrimientos, con reservas estimadas en cientos de millones de toneladas, marcaron un cambio fundamental, demostrando que Argentina poseía recursos de clase mundial.
🖊️ Políticas de Fomento: Entre el Intento y el Fracaso
El Estado también implementó diversas políticas para promover la actividad minera privada, especialmente la pequeña y mediana. Se crearon líneas de crédito minero (1941) y se sancionaron leyes de promoción (década de 1970). Sin embargo, estas medidas a menudo resultaron ineficaces. La crítica principal fue que se enfocaron en otorgar subsidios a la etapa de explotación, en lugar de financiar la fase más crítica, riesgosa y costosa: la exploración. Sin el descubrimiento de nuevos yacimientos viables, las empresas no podían sostenerse a largo plazo.
A pesar de la activa intervención estatal y los importantes descubrimientos, al llegar la década de 1990 muchos de los grandes proyectos, como Bajo de la Alumbrera, aún no se habían concretado. El modelo de un Estado minero y promotor estaba mostrando sus límites, preparando el escenario para las profundas reformas económicas y legales que darían paso a una nueva era.
